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Cómo hacer que el gato use la caja de arena?

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Los gatos tienen fama de ser más limpios, aseados e independientes que los perros. De hecho, si nos encontrásemos en el típico debate que surge cuando sales de fiesta entre amantes de los perros y de los gatos, éstas serían algunas de las razones que esgrimirían sus acérrimos defensores.

Pero no todo es idílico en el mundo de los gatos porque, como todos los animales de compañía, presentan problemas de conducta que deben ser corregidos. Por ejemplo, pueden dejar de usar el arenero y hacer sus necesidades fuera del mismo. Este comportamiento es llamado “eliminación inadecuada” por los veterinarios y es más común de lo que pensamos: la mayoría de los abandonos de mascotas felinas se producen por esta razón.

Es importante comprender que este ‘mal comportamiento’ nos está indicando que nuestro gato no está bien. No debemos tomarlo como una venganza hacía nosotros o pensar que lo hace aposta. La veterinaria Ixone Capataz Colás señala algunas de las razones por las que un gato puede dejar de usar el arenero:

1. Enfermedades de tracto urinario o digestivo

Los gatos son animales que padecen bastante del sistema urinario. De hecho, un gato estresado puede desarrollar una cistitis que haga que busque sitios diferentes para hacer pis, ya sea por la urgencia que siente o por el dolor que le provoca la enfermedad.

Si la arena está sucia (o el gato lo considera así), dejará de usar la bandeja y usará otros sitios. Hay gatos más exigentes que otros, y requieren una limpieza más frecuente que la establecida de una vez al día.

3. Bandejas insuficientes

En cuanto al bienestar animal, se recomienda tener una bandeja más que el número de gatos que haya en casa: dos bandejas para un gato, tres bandejas para dos, etc. Si el número de bandejas es insuficiente o la localización no satisface al gato, puede dejar de usarla.

4. Sustrato no adecuado

Hay muchos tipos de arenas. No a todos los gatos les gusta el mismo sustrato, así que pueden dejar de usar la bandeja porque no les agrada la arena que encuentran.

Hay veces que los gatos hacen sus necesidades en otras superficies para marcar o porque ese sustrato les atrae más. Lo mismo ocurre con el arenero, algunos lo prefieren abierto y otros, cerrado.

6. Experiencias dolorosas o miedo

Si un gato se lleva un susto estando en la bandeja o tiene dolor, por ejemplo, por padecer enfermedades dolorosas como la cistitis idiopática felina o estreñimiento, entre otras, puede hacer que asocie el dolor a la presencia de la bandeja y busque otros lugares donde hacer sus necesidades.

En todo caso, es importante elegir un sitio tranquilo, accesible e íntimo para poner la bandeja. Ante estas malas conductas, a veces la solución es fácil: si se produce al cambiar de arenero o de sustrato, se puede volver a usar el tipo de arenero o sustrato anterior. En el caso del marcaje, es útil usar feromonas en aquellos sitios en los que no queramos que el gato marque con orina.

Si no tenemos clara la causa por la que nuestro gato actúa así, lo mejor es acudir al veterinario para que valore el problema y descarte diversas patologías. En este sentido, la veterinaria remarca que “los gatos no actúan por venganza. Detrás de un problema de eliminación inadecuada siempre suele haber una patología o un problema de conducta, por lo que es recomendable hacérselo saber al veterinario para que pueda aconsejar y ayudar”.

Mi gato hace sus necesidades fuera del arenero, ¿qué le pasa?

El gato ha dejado de utilizar su arenero. Y hace sus necesidades en el lugar más inesperado de la vivienda: detrás de las puertas, en la alfombra de la habitación o sobre las paredes del salón. Esta incómoda situación no es desconocida para muchos de quienes viven con un felino. "El mal uso del arenero por parte del gato es el problema de comportamiento más frecuente", advierte un estudio sobre comportamiento felino de la Universidad de Cornell (EE.UU.)

Gatos que orinan fuera de su caja de arena, que abandonan sus heces lejos del lugar señalado por sus propietarios y que, en el peor de los casos, marcan el hogar con sus excrementos, como respuesta a un comportamiento territorial. Este problema de conducta felina es habitual, como remarcan los expertos, pero no por ello resulta menos molesto. Entonces, ¿qué hacer para frenarlo a tiempo y evitar que se convierta en un mal hábito?

  • Gatificar la casa para reducir el estrés de los gatos y así evitar problemas de comportamiento como este.

Un error frecuente consiste en pensar que el minino no usa su arenero para castigar a su humano, por ejemplo, por haberle dejado solo en casa más tiempo del habitual. Este razonamiento, sin embargo, es equivocado: no es más que una malinterpretación de la conducta del animal. "La venganza no es un sentimiento felino, además, estaríamos asumiendo que para el gato tanto sus heces y como su orina son desagradables, cuando no es cierto", añaden los científicos.

Mi gato no usa el arenero, ¿está enfermo?

Entonces, ¿por qué el felino ha dejado de usar su arenero y hace sus necesidades fuera? Un problema médico puede estar detrás de esta conducta.

Entre otros, puede ser que padezca un mal funcionamiento o inflamación de los riñones. Las enfermedades renales no son extrañas en gatos, ya afectan a alrededor del 7% de estos peludos amigos, según un estudio coordinado por el veterinario Paul Bartlett, de la Universidad de Michigan (EE.UU.), y publicado en la revista científica Veterinary Medicine International.

Los problemas renales son, además, dolorosos para los gatos, ya que implican inflamación de los conductos de salida de la orina, creación de cristales o imposibilidad de expulsar la micción. ¿Cómo reconocer este tipo de problemas en el felino? El animal enfermo tiende a llorar mientras trata de hacer sus necesidades, en consecuencia, el peludo amigo no tardará en relacionar el arenero con algo doloroso, por lo que es posible que trate de encontrar otro sitio donde liberarse.

Al gato no le gusta su arenero, ¿está en el sitio equivocado?

Colocar el arenero del gato es un lugar demasiado alejado o poco apacible no lo hará atractivo para el felino

Las enfermedades, sin embargo, no siempre están detrás del mal uso del arenero por parte del gato. En otras ocasiones, la causa es que la caja para las deposiciones felinas está colocada en el sitio equivocado. Hay quien sitúa la caja en un lugar demasiado alejado, con el fin de evitar olores. Pero "dejar el arenero del gato en el sótano, en el cuarto de la lavadora o en una superficie de cemento frío no lo hará atractivo para el felino, por lo que es normal que deje de utilizarlo", advierte la Sociedad contra la Crueldad hacia los Animales.

Un gato que se niega a emplear su bandeja higiénica es más que posible que encuentre algo en ella que no es de su agrado. Además de la localización de la caja, una arena demasiado perfumada puede ser otro motivo frecuente de rechazo del cajón. Los lechos cristalizados, aunque absorbentes, tampoco son bien recibidos por los amigos peludos más quisquillosos, pues el sonido que hacen al ser pisados puede resultarles molesto y hasta desagradable.

El felino deja deposiciones fuera de la caja, ¿no estará sucia?

Otra causa frecuente de rechazo del arenero por parte del felino es la falta de limpieza del mismo. Estos amigos de cuatro patas son muy exigentes con el aseo, y muestra de ello es que un gato pasa alrededor de ocho horas diarias acicalándose. Una caja sucia no será, en consecuencia, bien recibida por el animal.

"La caja del gato debe limpiarse dos veces al día, retirando las heces y deposiciones líquidas, además, una vez a la semana conviene retirar toda la arena, limpiar el cajón con agua y jabón y rellenarlo de nuevo", explica la veterinaria Eva Carmona.

Otra clave para mantener la limpieza adecuada en la bandeja felina es contar con el número de areneros adecuados. "En general, hay una regla que funciona bien, disponer de al menos un arenero para cada felino de la casa y, además, contar con uno extra", concluye Carmona.

10 trucos para que el gato use la caja de arena

1. Un gato que no hace sus necesidades en el cajón puede padecer una enfermedad, entre otras, una dolencia renal. Es importante comentar este comportamiento con el veterinario.

2. Los felinos necesitan intimidad mientras que hacen sus necesidades. Por ello, el arenero debe estar colocado en un sitio tranquilo, lejos del paso del resto de los habitantes de la casa, pero no tan retirado (sótano, cuarto de la lavadora, etc.) como para que resulte inaccesible.

3. La correcta localización del arenero es clave para que el gato lo use: el lugar debe ser agradable, pero protegido, y sin corrientes frías de aire.

4. El tamaño (y forma) de la caja también es importante. Hay felinos que rechazan los areneros cubiertos. El cajón debe tener, de media, 1,5 veces el tamaño del animal.

5. En otras ocasiones, es la orientación del recipiente lo que falla. Es recomendable colocarlo de forma que el gato tenga una visión completa de la habitación, y no contra la pared.

6. La arena utilizada es esencial. "Muchos felinos rechazan los productos perfumados e, incluso, los cristales", señala la veterinaria Patricia González. Para estos animales, un producto aglomerante, con sepiolita, es lo más adecuado.

7. La limpieza del arenero es clave cuando se pretende que el felino lo utilice. Limpiarlo dos veces al día y vaciarlo por completo una vez a la semana suele funcionar. Además, el recipiente debe limpiarse con agua y jabón de forma periódica.

8. ¿Tiene el cajón arena suficiente? El recipiente debe contar, al menos, con cuatro centímetros de altura de producto aglomerante.

9. En casas con más de un gato, un arenero por cada dos felinos puede ser suficiente. Si hay problemas, sin embargo, se debe incrementar el número: uno por cada animal, más uno extra.

10. Un mal uso del arenero puede implicar problemas de agresividad entre gatos que comparten casa o un comportamiento demasiado territorial por parte de alguno de ellos. El veterinario o etólogo animal será, de nuevo, el mejor consejero.

Mi gato no usa el arenero

Es imposible. Has intentado de todo y tu minino sigue haciendo sus necesidades fuera de la caja de arena. ¡Parece que lo hace por molestar! Pero no, no es así. Recuerda: los animales se mueven por instinto, si no hace sus cosas en la arena, ¡por algo será! Y como tu gato no te puede decir por qué, te lo contamos nosotros.

Si tu gato no usa el arenero, puede que sea por alguna de estas razones:

Problemas de salud

Si el problema de tu gato es que sí usaba el arenero pero de repente ha dejado de hacerlo, puede que tenga algún problema de salud. Te explicamos: si tu gato tiene, por ejemplo, alguna infección urinaria y le escuece al hacer pis, puede estar relacionando su arenero con ese dolor, es “el lugar del sufrimiento”, por lo que lo evitará a toda costa. También puede ser que tenga episodios de incontinencia y no le dé tiempo a llegar a la caja de arena.

Si tu gato ha dejado de usar el arenero, lo mejor es que vayas al veterinario y se lo comentes, le hará pruebas para detectar posibles enfermedades.

(Foto via: notigatos)

Ubicación inadecuada

Buscar el lugar ideal para el arenero de tu gato es muy importante. Debe estar en un lugar tranquilo y privado o al menos donde no haya mucho tránsito de personas (como pasillos o el salón). No hace falta que sea una habitación exclusiva para este fin, pero sí que esté alejada del ruido y ajetreo cotidiano.

Además, procura que sea fácilmente accesible para tu gato: evita poner el arenero en una habitación cuya puerta siempre esté cerrada, o que tu gato tenga que subir o bajar escaleras para llegar a él.

Lugares adecuados para el arenero del gato pueden ser un rincón de la cocina, el baño, un dormitorio o habitación que no uses habitualmente…

Falta de higiene

Asegúrate de limpiar el arenero de tu gato cada día, o como mucho cada dos. Los gatos tienen un sentido del olfato muy desarrollado y el olor a orín y heces les puede causar rechazo.

Es muy probable que si en su arenero hay desechos acumulados, no quiera utilizarlo. Con mayor motivo si tienes más de un gato y comparten arenero.

No le gustan las piedras o la arena

Es posible que tu gato se sienta incómodo con el lecho de su arenero. ¿Has cambiado de arena hace poco? Un cambio en el olor, textura o dureza de la arena de su caja puede hacer que no lo sienta como suyo, le resulte extraño y prefiera evitar hacer sus necesidades en el arenero.

Cuando el gato no usa el arenero

De todos los desencuentros entre humano y gato, la discrepancia a la hora de hacer sus deposiciones es uno de los más frecuentes. Por norma general los gatos son animales muy cuidadosos con su limpieza, por lo que cuando nos encontremos de forma habitual con los excrementos de nuestro amigo felino por lugares poco apropiados hemos de ser conscientes de que hay algo que no está marchando bien y todos nuestros sistemas de alarma han de ponerse en marcha.

Nuestra primera acción, siempre, sea cual sea el cambio de actitud de nuestro gato, ha de ser el asegurarnos que se encuentra bien físicamente. Una visita al veterinario con una revisión general atendiendo al problema en concreto que nos lleva allí, nos ayudará a atajar un problema de forma temprana, si lo hay, o a descartar las enfermedades causantes de su cambio.

Lo siguiente que tenemos que hacer es saber reconocer cuando nos encontramos ante un problema de eliminación inadecuada y cuando es una forma de marcaje. No olvidemos que una de las formas de comunicación más importante del gato es a través de los olores.

El marcaje suele producirse en animales no esterilizados, sean machos o hembras, indistintamente, por lo tanto es un tema exclusivamente de animales adultos. Por norma general se realiza solamente con orina, que suele encontrarse en superficies verticales como puertas, ventanas, objetos desconocidos o zonas de paso. Su objetivo no es otro que el decir a todo el que quiera “escuchar” que ese es su territorio y que allí manda él/ella.

La eliminación inadecuada se puede producir a cualquier edad y en ambos sexos, y la podemos encontrar en cualquier lugar de la casa tanto con heces como en pequeños charquitos de orina.

Una vez que ya sabemos que nuestro gato no está realizando sus deposiciones correctamente y que no se trata de un problema físico ni de una forma de comunicación, lo fundamental es conocer la causa que lo está motivando para poder solucionarlo cuanto antes.

Podemos dividir los motivos en tres grandes grupos: Físicos, emocionales y ambientales.

Tamaño del arenero

La comodidad es fundamental para hacer sus necesidades como es debido. Y la verdad es que el tamaño del arenero debe cambiar según crezca tu gato. Los cachorritos suelen sentirse cómodos en areneros pequeños y profundos, pero cuando el gato crece, necesita un cubículo más amplio.

Problemas físicos:

La edad del gato: Si nuestro compañero lleva con nosotros muchos años puede que, aunque no nos hayamos dado apenas cuenta, su cuerpo esté acusando el paso del tiempo. Los problemas óseos dificultan el movimiento y la entrada o salida del arenero puede resultar dolorosa para ellos. Si además convive con otros gatos más jóvenes es posible que ya no se sienta tan confiado como antes frente a ellos y evite por todos los medios coincidir con los demás en el arenero. En este caso lo mejor es que pueda disponer de un arenero para el solo en un lugar tranquilo donde nadie le moleste y pueda realizar sus deposiciones con tranquilidad.

Enfermedades: Nos referimos a enfermedades del aparato urinario y digestivo. Una cistitis, una diarrea o un estreñimiento pueden hacer que nuestro gato intente aliviar su malestar sin tener en cuenta el lugar. Ya hemos dicho que descartar esta causa ha de ser prioritario.

Puede que no le guste compartir

Si tienes varios gatos, es posible que necesites poner varios areneros, incluso uno para cada uno. Son animales bastante territoriales. Hay gatos que se niegan a compartir el arenero con otro, incluso si se limpia adecuadamente. Todos tenemos alguna manía, ¿no?

(Foto via: misanimales)

Problemas emocionales:

El estrés, la ansiedad, el miedo, los cambios del entorno… todo ello puede alterar el estado emocional del minino. Las eliminaciones inadecuadas no son más que una forma de decirnos que no se encuentran bien y de que hay algo en su territorio que no es de su agrado. Para poder solucionar el problema es necesario buscar cual es el motivo de su desazón para eliminarlo en la med > Hemos de hacer un exhaustivo repaso de todo lo que ha suced > el problema.

Otra de las causas de eliminación inadecuada que podemos incluir en este apartado es el de los cachorros demasiado jóvenes que no han tenido el apoyo de su madre o que no tienen un adulto de referencia. Muchas veces los pequeñines son incapaces de encontrar por si solos el lugar de evacuación que les hemos preparado, perdiéndose en un territorio demasiado grande para ellos y haciéndolo finalmente en cualquier lugar de su elección. En estos casos lo mejor es adaptar el territorio del gatito a su tamaño. Reducir el espacio útil del gatito e introducir todo su ajuar en él es, normalmente, la mejor solución y un alivio para el pequeño que andaba perdido y solo en un territorio desde su punto de vista inabarcable.

¡Eh! ¿Por qué te llevas mi arenero?

Los gatos son animales de costumbres, se sienten cómodos siguiendo una rutina particular. Si tu gato estaba acostumbrado a utilizar su arenero en un lugar determinado pero lo has cambiado recientemente, es muy probable que en lugar de ir a la nueva ubicación del arenero, siga haciendo sus necesidades donde antes, ¡pero sin arena!

Por eso, es importante que busques muy bien el lugar ideal para el arenero de tu gato, para que no tengas que moverlo después. Una vez se acostumbre a utilizarlo en cierto lugar, puede que no le haga mucha gracia que se lo cambies. Tampoco es raro… ¡imagínate que de repente alguien pone tu taza de váter en el pasillo de casa!

¡Y esto es todo! Esperamos que nuestros consejos te ayuden a que tu gato vuelva a usar su arenero cuanto antes.

Problemas ambientales:

Como norma general son la causa más común, pero también la más laboriosa de encontrar. Para ello hemos de buscar el problema partiendo siempre desde el cajón de arena hacia fuera. Entre los motivos más frecuentes podemos encontrar:

La elección en la ubicación: Hemos de tener cu > sin ru > Y por supuesto siempre lejos de la zona de alimentación, de descanso y de esparcimiento.

Problemas con el arenero: En el mercado hay muchos tipos y diseños de cajones de arena. Al adquirirlos los elegimos desde nuestro punto de vista y puede que nuestro gato no esté de acuerdo con nosotros. Hay gatos que necesitan que esté cubierto para conseguir la intim />

El tamaño sí que importa en este tema. El cajón ha de ser proporcional al tamaño del gato, ya que puede que nuestro compañero si entre en él, pero a la hora de realizan sus necesidades estas queden depositadas en el borde e incluso en el exterior del mismo por falta de espacio.

El tipo de arena: Cada vez hay más tipos de sustratos para gatos y no todos tienen que ser de su elección. Por norma general los gatos prefieren una arena sin olor y cuanto más fina mejor. Aunque, por supuesto, cada gato es un mundo, lo mejor es asegurarse de que la que estamos utilizando sea de su agrado para evitar rechazos. Y una vez encontrada la de su gusto hemos de intentar evitar cambios bruscos.

Limpieza del cajón: A los gatos no les gusta nada entrar en un arenero sucio, ya que al gato le desagrada tremendamente el olor de su propia orina. La limpieza ha de ser esmerada y continua. Las heces y los restos de orina han de retirarse diariamente y la sustitución de la arena ha de realizarse cada dos días aproximadamente. Periódicamente procederemos a la limpieza completa del cajón con detergentes y desinfectantes con aroma suave que no desagraden al extremadamente sensible sistema olfativo del gato. En el mercado existen productos específicos para tal fin que podemos usar.

Numero inadecuado de areneros: Si tenemos más de un gato debemos adecuar el número de cajones a los habitantes del hogar. Lo ideal es poder contar con un cajón para cada gato, ya que, como hemos visto, puede haber diferentes preferencias y lo que a un ejemplar le sea agradable a otro le produzca el rechazo que le haga elegir hacerlo fuera. De esta forma cada gato tendrá su arenero ideal. No temáis, ellos serán capaces de encontrarlo entre los demás sin problemas.

Una mala experiencia: Si el gato en algún momento ha ten > e intente evitar el uso del mismo. Un ruido brusco cuando estaba dentro, un ataque de un compañero, un pequeño accidente al entrar o salir…. Cualquier cosa puede ser la causa. Por eso es muy importante que no riñamos a nuestro gato cuando realice sus deposiciones junto cajón, ya que posiblemente estemos reforzando el alejamiento del mismo en vez de lo que queremos conseguir, que es que lo use.

Como podemos ver son muchos los factores que hemos de tener en cuenta en el problema de la eliminación inadecuada. Para solucionarlo hemos de ser siempre pacientes y cariñosos. No debemos reñir al animal, y mucho menos castigarle por ello. Recordad que lo que hace tiene una causa que hay que buscar y encontrar. Como siempre, lo mejor es trabajar en positivo, premiándole cada vez que lo haga bien de la forma que más le guste, juegos, chuches, caricias… para que el gato sea capaz de darse cuenta de que hacer las cosas en el cajón es la forma correcta de hacerlo y quiera hacerlo.

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