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El síndrome de cushing en perros - Síntomas y causas

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En diciembre de 2008, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el primer fármaco en más de 10 años para tratar la enfermedad de Cushing en los perros.

El hiperadrenocorticismo, comúnmente conocido como enfermedad de Cushing, es una afección que surge cuando el cuerpo produce una hormona llamada cortisol en abundancia. El cortisol lo producen y almacenan las adrenales o suprarrenales, dos pequeñas glándulas situadas en la parte superior de los riñones.

Los perros, los gatos y los caballos, al igual que los seres humanos, pueden sufrir la enfermedad de Cushing, aunque es más común en los perros que en los gatos o los caballos.

“El cortisol es uno de los esteroides naturales del cuerpo”, explica la veterinaria Ann Stohlman, V.M.D., del Centro de Medicina Veterinaria de la FDA, para añadir que una cantidad normal de cortisol es buena: “Ayuda al cuerpo a adaptarse en momentos de estrés”. El cortisol también ayuda a regular el peso adecuado del cuerpo, la estructura de los tejidos, las condiciones de la piel y otros indicadores de un buen estado de salud.

Pero demasiado cortisol debilita el sistema inmunológico, dejando al cuerpo vulnerable a otras enfermedades e infecciones.

Dos tipos comunes

La mayoría de los casos de la enfermedad de Cushing canina ocurren de manera natural y son de tipo, ya sea hipófiso-dependiente, o suprarrenal-dependiente. Cerca del 80 a 85 por ciento de los casos de Cushing son hipófiso-dependientes, lo que significa que la enfermedad se ve desatada por un tumor en la hipófisis o pituitaria, una glándula del tamaño de un chícharo ubicada en la base del cerebro.

La hipófisis fabrica varias hormonas, entre ellas la adrenocorticotropa (ACTH). El tumor hipofisario causa una superproducción de ACTH, que viaja por el torrente sanguíneo hasta las glándulas suprarrenales, estimulándolas a producir más cortisol del que el cuerpo necesita.

En el otro 15 a 20 por ciento de los perros con Cushing, un tumor en una de las glándulas suprarrenales, o en ambas, produce el exceso de cortisol.

El tipo de Cushing puede determinar la clase de tratamiento a prescribir. Los veterinarios usan análisis de sangre para diagnosticar la enfermedad y diferenciar entre la originada en la hipófisis y la causada por las glándulas suprarrenales. También pueden usar un ultrasonido para ayudar a detectar algún tumor en una de las glándulas suprarrenales.

Por lo general, la enfermedad de Cushing afecta a los perros de mediana a mayor edad. La enfermedad avanza lentamente y los primeros síntomas no siempre se detectan. Éstos incluyen:

  • un aumento de la sed
  • un aumento en la micción
  • un aumento del apetito
  • una reducción de la actividad
  • jadeo excesivo
  • piel delgada o delicada
  • pérdida de pelo
  • infecciones de la piel recurrentes
  • crecimiento del abdomen, resultando en una apariencia “abotagada”
  • regrese al inicio

Tratamiento

La mayoría de los veterinarios tratan la enfermedad de Cushing de tipo tanto suprarrenal-dependiente como hipófiso-dependiente con medicamentos. La única forma de “curarla” es extirpando el tumor suprarrenal, cuando es suprarrenal-dependiente y no se ha extendido, señala Stohlman. Sin embargo, dada la complejidad y los riesgos de la cirugía, la mayoría de los casos son tratados con medicación. Las técnicas quirúrgicas para extirpar los tumores hipofisarios en los perros están bajo estudio, pero la cirugía no es una opción ampliamente disponible.

Aunque la enfermedad de Cushing por lo general es un padecimiento de por vida, normalmente puede manejarse con medicamentos. “Es importante que al perro lo vea un veterinario regularmente y lo someta a análisis de sangre”, advierte Stohlman. “Vigilar la sangre ayuda a determinar la dosis correcta, la cual quizás haya que ajustar de vez en cuando”.

En general, los análisis de sangre frecuentes son necesarios durante los primeros meses después de iniciado el tratamiento, y cada cuantos meses después de eso, dependiendo de cómo responda el perro al tratamiento y de su tolerancia a la medicación.

Las capsulas de Vetoryl (trilostano), el medicamento de aprobación más reciente para tratar la enfermedad de Cushing canina, también es el primero en aprobarse para tratar el Cushing tanto hipófiso-dependiente como suprarrenal-dependiente en los perros. Este medicamento de venta por prescripción médica funciona frenando la producción de cortisol en las glándulas suprarrenales. En los estudios sobre el fármaco, los efectos secundarios más comunes fueron vómito, falta de energía, diarrea y pérdida de peso. El Vetoryl no debe administrarse a un perro que:

  • padezca insuficiencia renal o una enfermedad hepática
  • tome ciertos medicamentos para el tratamiento de afecciones cardiacas
  • esté en estado de preñez

La seguridad y eficacia del Vetoryl quedó demostrada en varios estudios. El éxito se midió mediante mejoras tanto en los resultados de los análisis de sangre como en los síntomas (niveles de apetito y actividad normales, y una disminución del jadeo, la sed y la micción).

Sólo otro fármaco, el Anipryl (selegilina), está aprobado por la FDA para tratar la enfermedad de Cushing en los perros, pero sólo la de tipo hipófiso-dependiente y sin complicaciones.

Los veterinarios con frecuencia han usado “alternativamente” un medicamento usado para la quimioterapia en seres humanos, el Lysodren (mitotano), para tratar la enfermedad de Cushing en los perros. El Lysodren destruye las capas de la glándula suprarrenal que producen cortisol. Esto exige una vigilancia cuidadosa y puede tener graves efectos secundarios.

“Alternativo” o “fuera de lo indicado” significa que los veterinarios pueden recetar medicamentos para seres humanos a animales, de manera legal, para usos diferentes de los indicados en la etiqueta, o para otras especies o en dosis diferentes de las en ella especificadas. Pero, como los perros pueden reaccionar de manera impredecible a los medicamentos para seres humanos, advierte Stohlman, es bueno contar con tratamientos disponibles que se han estudiado en los perros, y aprobado específicamente para ellos.

“El tratamiento de la enfermedad de Cushing es un juego de equilibrio”, señala Stohlman. “Pero los perros que padecen la enfermedad pueden llevar una buena vida si los vigila de cerca un veterinario, y si el dueño es solícito en llevar al perro a sus análisis de sangre y administrándole la medicación tal y como se le indique”.

Este artículo está disponible en la página de Artículos para el consumidor de la FDA, en la cual se publican las últimas novedades sobre todos los productos controlados por la FDA.

Enfermedad de Cushing o Hiperadrenocorticismo

La enfermedad de Cushing, conocida como hiperadrenocorticismo, es una enfermedad común en los perros mayores, por lo que suele confundirse habitualmente con el proceso de la edad. Suele ser más habitual en los perros que en los gatos. Cuando se manifiesta, el perro gana peso, pierde pelo, se orina en la casa… Su dueño piensa que el perro está muy mayor y que sufre las consecuencias de ello. Su comportamiento incluso podría hacerle plantearse una eutanasia prematura, sin embargo, si se trata de la enfermedad de Cushing, es una enfermedad tratable. El tratamiento puede alargar la vida de tu mascota disfrutando más de ella y permitiendo que disfrute de una vida mucho mejor. Por todo ello, y para poder determinar si tu perro manifiesta estos síntomas, resulta imprescindible que el propietario de una mascota conozca los datos básicos sobre la enfermedad de Cushing.

Las responsables de que su perro tenga hiperadreconocorticismo son dos pequeñas glándulas situadas sobre los riñones, conocidas como glándulas suprarrenales. Cuando estas glándulas producen una sobreproducción de hormonas, se manifiesta la enfermedad de Cushing. Todos los síntomas son los propios de un exceso de cortisona en el organismo. La cortisona relaja los ligamentos del abdomen y provoca el agrandamiento del hígado, disminuye el crecimiento del pello y el grosor de la piel. Aumenta el apetito y la sed, lo que ocasiona un aumento de peso y un mayor deseo de beber y de orinar. La cortisona disminuye la masa muscular, provocando debilidad muscular y debilidad. La cortisona también regula el contenido mineral de la sangre.

Las glándulas suprarrenales son reguladas por la glándula pituitaria o hipófisis ubicada en la base del cerebro. La pituitaria produce una hormona conocida como ACTH, que estimula las glándulas suprarrenales para producir cortisona.

En el 85% de los casos, la glándula pituitaria segrega más ACTH de lo necesario debido a que existe un tumor en la pituitaria. En ocasiones, el tumor se encuentra localizado en la glándula pituitaria. Otra causa posible para que se manifieste la enfermedad de Cushing en el perro es por recibir demasiado corticosteroide, bien en pastillas bien inyectado. Sin embargo, a veces es el precio que hay que pagar para controlar otra enfermedad más grave.

Síntomas del perro con la enfermedad de Cushing

Lo primero que detectan los propietarios de un perro con la enfermedad de Cushing es su necesidad de beber a todas horas y que orinan más. Las hembras suelen orinarse en casa, incapaces de aguantarse.

Los propietarios suelen verse obligados a rellenar su bebedero a menudo porque beben mucho, mientras que también tienen que sacarles más veces, porque necesitan orinar con frecuencia. Sin embargo, no hay que olvidar que estos son solo algunos de los síntomas y no son todos los que se pueden manifestar. También son síntomas característicos de la enfermedad de Addison, precisamente lo contrario a la enfermedad de Cushing.

Estos perros tienen mayor riesgo de contraer infecciones urinarias.

Otro síntoma visible del exceso de cortisona es el aumento de apetito del perro. Parece que no terminan de saciarse nunca y siempre están pidiendo más comida. También aumentan de peso y se vuelven obesos.

La coloración de su pelo puede variar a un tono más marrón u oscuro.

El perro puede mostrarse aletargado, sin ganas de moverse. Más quieto de lo habitual.

La cortisona agranda el hígado, por lo que en un estado avanzado de la enfermedad, el perro parece gordo o tener piernas gruesas. Llegados a este punto, el perro apenas podrá hacer ejercicio y su actividad disminuye notablemente.

Subir y bajar escaleras se hará cada vez más difícil y, con el tiempo, se negará a moverse demasiado.

Su piel será más susceptible de sufrir infecciones y cortes.

Al parecer, las razas que tienen un riesgo mayor de padecer esta enfermedad son los Bulls Terriers, Boston Terriers, Yorkshire Terriers, Silky Terriers, Dachshunds y los caniches. Las hembras parecen un poco más susceptibles que los machos a las enfermedades de las glándulas suprarrenales. En cuanto a la edad, suele manifestarse en perros mayores de cinco años.

La enfermedad de Cushing se diagnostica mediante una serie de analíticas de sangre. Existen tres tipos, por lo que también se trata de tres formas distintas. Las pruebas no sólo diagnostican la enfermedad sino que nos pueden indicar si el problema se encuentra en la glándula pituitaria o en la(s) glándula(s) suprarrenal(es).

Además, se puede llevar a cabo una prueba de ultrasonido de las glándulas suprarrenales para descartar o detectar un tumor.

La analítica rutinaria suele mostrar que la mascota tiene un nivel inusualmente elevado de Fosfatasa Alcalina, colesterol, glucosa, así como orina diluida.

Si se muestran estos resultados junto con otros síntomas del perro, se puede sospechar de la enfermedad de Cushing y llevar a cabo pruebas adicionales. En este caso se podría hacer la prueba de supresión de dexametasona o la prueba de estimulación de ACTH. Ambas suelen confirmar o descartar la presencia de la enfermedad y determinarán su causa.

Dado que la prueba de estimulación de ACTH es cara y requiere la hospitalización del perro, se puede hacer otra prueba cuyos estudios recientes han demostrado que puede ser eficaz: analizar el cortisol/creatinina en la orina puede ser efectiva para descartar los perros que no tienen la enfermedad de Cushing. No obstante, cuando la prueba es positiva y confirma la enfermedad, es necesario hacer la prueba de estimulación de ACTH, ya que otras enfermedades también pueden dar un falso positivo en esta prueba.

No suele ser inusual que el perro que tenga la enfermedad de Addison también tenga otra enfermedad endocrina como por ejemplo diabetes o pancreatitis recurrente.

Si las pruebas determinan que padece un tumor en la glándula suprarrenal, tendrá que ser extraído. Se trata de una operación muy especializada y peligrosa, por lo que muchos veterinarios prefieren que lo haga un especialista o deciden medicar al animal.

Los tumores en la glándula pituitaria no se suelen extraer. La mayoría de los casos con la enfermedad de Cushing suelen tratarse con medicación.

La enfermedad de Cushing iatrogénica es causada por un uso frecuente de cortisol. La excesiva cantidad de cortisol le dice a las glándulas suprarrenales que tienen que parar de producir cortisol en el cuerpo, lo que hace que disminuyan en tamaño. Su tratamiento es la lenta retirada del cortisol. Una interrupción repentina o demasiado rápida de cortisol podría tener consecuencias graves como diarrea, vómitos, colapso vascular o incluso la muerte.

Hiperadrenocorticismo pituitario-dependiente: causado por microtumores en la glándula suprarrenal, lo que a su vez provoca que las glándulas suprarrenales produzcan demasiado cortisol. En este caso, ambas glándulas suprarrenales pueden aparecer aumentadas de tamaño.

No existe cura para el hiperadrenocorticismo pituitario-dependiente. Actualmente son los síntomas los que son tratados.

Si no se trata la enfermedad de Cushing, las consecuencias irán deteriorando la salud del perro provocando un fallo cardiaco congestivo, fallo del hígado, del riñón, diabetes y desordenes neurológicos. Además, los perros con la enfermedad de Cushing son más susceptibles de contraer infecciones.

El periodo más peligroso es los primeros seis meses después de iniciado el tratamiento. Ninguno restablece la función normal de las glándulas suprarrenales, pero una vez haya transcurrido el periodo de seis meses, aún con la enfermedad, el perro podrá seguir viviendo más años con una buena calidad de vida.

¿Qué es el síndrome de cushing?

El síndrome de cushing también es conocido como hiperadrenocorticismo y se trata de una enfermedad endocrina (hormonal) que se da cuando el cuerpo produce altos niveles de la hormona cortisol de forma crónica. El cortisol se produce en las glándulas adrenales, situadas cerca de los riñones.

Un nivel adecuado de cortisol nos ayuda a que nuestro cuerpo responda de forma normal al estrés, ayuda a equilibrar el peso corporal, a tener una buena estructura de los tejidos y de la piel, etc. En cambio, cuando el cuerpo sufre un aumento de cortisol y hay una sobreproducción de esta hormona, se debilita el sistema inmunológico y el cuerpo pasa a estar expuesto a posibles infecciones y enfermedades, como por ejemplo una diabetes mellitus. Esta hormona en exceso también puede dañar mucho a distintos órganos, reduciendo de forma importante la vitalidad y la calidad de vida del animal que padece este síndrome.

Además, los síntomas son fácilmente confundibles con los que provoca el envejecimiento normal. Por lo que muchos perros no son diagnosticados de síndrome de cushing puesto que los síntomas pasan desapercibidos para algunos propietarios de canes viejos. Es vital detectar cuanto antes el cuadro de síntomas, realizar todas las pruebas posibles hasta diagnosticar el origen del síndrome de cushing y tratarlo cuanto antes.

Causas del hiperadrenocorticismo en perros

Existe más de un origen o causa del síndrome de cushing. Concretamente hay tres posibles causas que pueden estar provocando la sobreproducción de cortisol:

  • Mal funcionamiento de la glándula hipófisis o pituitaria
  • Mal funcionamiento de las glándulas suprarrenales o adrenales
  • Origen iatrogénico que se da de forma secundaria a un tratamiento con glucocorticoides, corticoesteroides y medicamentos con progesterona y derivados para tratar ciertas enfermedades en los canes

Como ya hemos comentado, las glándulas adrenales producen la hormona cortisol, por lo que un problema en estas puede desencadenar el síndrome de cushing. Pero las glándulas adrenales, están a su vez controladas por la hormona que se segrega en la glándula pituitaria o hipófisis, que se encuentra situada en el cerebro. Por lo tanto, un problema en la hipófisis también puede provocar un descontrol de los niveles de cortisol. Por último, los glucocorticoides y otros medicamentos son usados para tratar ciertas enfermedades en perros, pero si se utilizan mal, por ejemplo en estados contraindicados o en cantidades o tiempos muy elevados, pueden acabar produciendo síndrome de cushing ya que alteran la producción de cortisol.

Se puede decir que el origen más común en el síndrome de cushing o hiperadrenocorticismo, entre el 80-85% de los casos, es normalmente un tumor o una hipertrofia en la hipófisis que segrega demasiada hormona ACTH que provoca que las adrenales produzcan más cortisol de lo normal. Otra forma menos frecuente, entre el 15-20% de los casos, se da en las glándulas adrenales normalmente debido a un tumor o a una hiperplasia. El origen iatrogénico, es mucho menos frecuente.

Es de vital importancia que se detecte la causa del síndrome de cushing lo más rápido posible. Evidentemente debe hacerlo un veterinario experto realizando diversas pruebas y recetándonos el tratamiento más adecuado, el cual dependerá completamente de la causa u origen del síndrome.

Síntomas del síndrome de cushing

Como ya hemos comentado antes, muchos de los síntomas fácilmente visibles pueden ser confundidos con los síntomas típicos de la vejez en un perro y, por esto mismo, muchas personas no se dan cuenta de que las señales y los síntomas que su fiel amigo presenta son debido a una anormalidad en la producción de cortisol o síndrome de cushing. Como la enfermedad se suele desarrollar despacio, los síntomas irán apareciendo poco a poco, pueden tardar meses incluso años en ir apareciendo todos. Hay que tener presente, que no todos los perros responden igual ante una aumento de cortisol, por lo que es muy posible que no todos los perros presenten todos los síntomas.

Aunque existen más, los síntomas más frecuentes del síndrome de cushing son los siguientes:

  • Aumento de sed y de micción
  • Aumento del apetito
  • Problemas y enfermedades de la piel
  • Alopecia
  • Hiperpigmentación de la piel
  • Mala calidad del pelo
  • Jadeos frecuentes
  • Debilidad y atrofia muscular
  • Letargia
  • Obesidad localizada en el abdomen (barriga hinchada)
  • Aumento del tamaño del hígado
  • Infecciones de la piel recurrentes
  • En un caso avanzado de origen en la hipófisis, se darán cambios neurológicos
  • Alteraciones en el ciclo reproductivo de las hembras
  • Atrofia testicular en los machos

A veces, la forma más directa de darse cuenta de que se trata de síndrome de cushing no son sus síntomas, sino que se da cuando el veterinario detecta una enfermedad secundaria producida por éste. Por ejemplo, la diabetes mellitus, hipotiroidismo secundario, alteraciones nerviosas y del comportamiento, entre otras posibilidades.

Predisposición en algunos perros

Esta anormalidad del funcionamiento de las glándulas adrenales, que hace que haya una sobreproducción de cortisol, es más frecuente en perros adultos que en jóvenes, normalmente a partir de los 6 años y sobre todo en los perros de más de 10 años. También puede llegar a afectar a perros que padezcan episodios de estrés por algún otro tipo de problema o con otros padecimientos relacionados. Parece ser que hay indicios para pensar que los casos más frecuentes del síndrome de cushing con origen hipofisario se dan en canes de menos de 20kg, en cambio los casos de origen adrenal son más frecuentes en perros de más de 20kg, aunque el tipo adrenal se da también en perros de tamaño pequeño.

Aunque el sexo del can no influye en la aparición de este síndrome hormonal, la raza parece ser que sí tiene cierta influencia. Estas son algunas de las razas con más propensión a padecer el síndrome de cushing, según el origen del problema:

Diagnóstico y tratamiento para el síndrome de cushing

Es muy importante que si detectamos alguno de los síntomas comentados en el apartado anterior aunque nos puedan parecer vejez, acudamos a nuestro veterinario de confianza para que realice todas las pruebas que considere necesarias para poder descartar o diagnosticar el síndrome de cushing en nuestro peludo y nos pueda ofrecer la mejor solución y tratamiento.

El veterinario deberá realizar diversas pruebas como analíticas de sangre, análisis de orina, biopsias de la piel en zonas que presenten alteraciones, radiografías, ecografías, test específicos para medir la concentración de cortisol en sangre y, si se sospecha del origen en la hipófisis, se deberán hacer TAC y resonancia magnética.

El veterinario nos prescribirá eltratamiento más indicado que dependerá completamente del origen que tenga el síndrome de cushing en cada perro. El tratamiento puede ser farmacológico de por vida o hasta que se pueda operar al can y deberá basarse en regular los niveles de cortisol. El tratamiento también puede ser directamente quirúrgico para extirpar el tumor o solucionar el problema que se presente en las glándulas, ya sean las adrenales o la pituitaria. También se considera el tratamiento en base a la quimioterapia o a la radioterapia cuando los tumores no son operables. En cambio, si la causa del síndrome es un origen iatrogénico, bastará con interrumpir la medicación del otro tratamiento que se le esté dando y que haya sido la causa del síndrome de cushing.

Habrá que considerar muchos parámetros de la salud del perro y de las probabilidades en cada caso para decidir si es mejor un tratamiento u otro. Además, tendremos que realizar periódicamente visitas al veterinario para que controle los niveles de cortisol y ajuste la medicación si fuese necesario o bien para que controle el proceso postoperatorio.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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¿Qué es la enfermedad de Cushing en perros?

El síndrome de Cushing debe su nombre al neurocirujano Harvey Cushing, que fue el primero en descubrir esta dolencia en humanos en 1912. En animales, es un problema endocrino común en perros mayores, sobre todo a partir de ocho años o más. De hecho, "tras el hipotiroidismo, el síndrome de Cushing es la segunda enfermedad endocrina más frecuente en perros", dice el veterinario Juan Antonio Zaldívar.

La alerta más llamativa de que la mascota puede padecer la enfermedad de Cushing es que empiece a beber mucha más agua y necesite hacer pis con mucha frecuencia

Esta dolencia, también conocida como la enfermedad del exceso de cortisol, aparece cuando las glándulas adrenales de la mascota producen hormona cortisol en una cantidad excesiva. Estas glándulas son dos pequeños sacos localizados en cada uno de los riñones y las encargadas de producir hormonas importantes dedicadas a regular funciones corporales esenciales para la mascota, entre otras, el cortisol.

Cuando el equilibrio hormonal se rompe, empiezan los problemas. Y eso es precisamente lo que le sucede a los canes con la enfermedad de Cushing. Sus glándulas adrenales secretan una cantidad excesiva de cortisol, y esto hace que su metabolismo se ponga patas arriba.

Estas son las señales del Cushing en el perro

La alerta más llamativa de que la mascota puede padecer la enfermedad de Cushing es que empiece a beber mucha más agua de lo habitual y, en consecuencia, necesite hacer pis con mucha frecuencia. "Casi todas las personas acuden a la clínica cuando detectan que el perro bebe más agua y orina más y, en muchos casos, porque la mascota no puede aguantarse e incluso orina en casa o por la noche", explica el veterinario Carlos Melián.

Pero además, a medida que la enfermedad se agrava, el perro puede perder músculo, su estado físico general se debilita y hasta puede ser que su piel se haga más fina y, por tanto, menos capaz de protegerle. También es frecuente que la mascota tenga más apetito y pierda pelo, en especial por los costados, así como por el cuello y la zona del perineo (el área que rodea sus genitales y ano). "También el jadeo en un signo característico del síndrome de Cushing en perros, un síntoma frecuente y especialmente significativo cuando jadea incluso en reposo", añade el experto.

El problema es que estos signos suelen aparecer de forma lenta, lo que hace que se confundan con otras dolencias y pasen desapercibidos como síntomas normales del envejecimiento del can. Por eso, el consejo, recuerdan los veterinarios, es acudir a los controles veterinarios rutinarios, que son cada seis meses en perros mayores.

¿Por qué aparece la enfermedad de Cushing?

La enfermedad de Cushing es más común cuando la mascota es mayor, y también cuando el perro es de raza pequeña, como es el caso del beagle, los terrier pequeños, los llamados perros salchicha y los yorkshire.

La causa más frecuente de este síndrome en estos animales es la aparición de un tumor benigno en su glándula pituitaria que dispara la producción de la hormona. Otras veces, aunque es menos frecuente, también puede ocurrir que crezca un tumor en una o ambas glándulas adrenales, y que este engrosamiento sea el que directamente desarrolle la hormona cortisol. Y hasta hay veces que puede surgir cuando la mascota está siendo medicada. Por eso, los expertos insisten: para detectar con claridad el origen de esta enfermedad, es esencial acudir al veterinario.

El tratamiento del síndrome de Cushing

Los tumores benignos responsables del síndrome de Cushing por lo general son bastante pequeños y no es frecuente que se extiendan, por eso, no suelen causar problemas físicos de mayor calado. El tratamiento más habitual consiste en una medicación que ayude a reducir la producción de cortisol y devolverla a sus niveles normales.

Los expertos explican que, una vez que el tratamiento comienza, lo normal es que los síntomas desaparezcan poco a poco y que el perro recupere su sed habitual.

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