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Las lesiones de cadera más comunes que un perro puede sufrir

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Tengo una perra pastor aleman, tiene displasia de cadera y le dieron un tratamiento que al principio parecia que estaba mejor pero duro poco.
Despues de cambiar de veterinario y tratamiento y de ver que no mejoraba me documente por internet y encontre mascosana, alli compro cissus, son unas capsulas que le han mejorado un monton. Cada dia cojea menos, la veo feliz.
Ahh venden un champu que le deja el pelo super bonito y brillante.

Hola, tengo un dálmata, su edad es 13 años, es hembra y hace un año el dr. le diagnosticó displasia, se le trató con medicinas, pero ahora se le agudizado más. En estos días mi perra no puede caminar, no tiene fuerza en las extremidades de atrás, al subirse al mueble se cae. Le estamos dando Rimadyl, es para la inflamación y dolor.
Me han recomendado que la lleve con un veterinario traumatologo, para que la traten de la displasia. Vamos a ver como le va.

mi perra es una podenca de seis años y empezó a cojear hace dos meses cojea de la mano izquierda el veterinario le puso tratamiento con (hyaloral) la semana pasada le hizo una radiografia pero no encontró nada anormal pero sigue cojeando

Displasia de cadera

Si tenéis un cachorro que recién acabáis de adoptar, con unos cinco o seis meses, y veis que comienza a andar raro, no se puede mantener en pie con facilidad, saca una pata hacia fuera. Debéis comenzar a preocuparos, porque eso podría significar que tiene displasia.

La displasia es una enfermedad de los huesos que afecta principalmente a algunas razas de perros, como los Pastores Alemanes. No obstante, sí es cierto que se puede dar en cualquier perro, según las condiciones en las que haya sido criado. Para saber a ciencia cierta si tiene displasia, tendréis que llevarle a un veterinario y que sea este el que le realice las pruebas necesarias, empezando por una radiografía de cadera. Mas esta es una de las enfermedades que antes se puede detectar, porque se aprecia a simple vista, si el perro tiene el culo un poco caído para abajo, y dificultades para mantenerse a cuatro patas, seguramente sufra displasia.

Esta lesión es irreversible, puesto que es genética y suele ser, en cierta medida, hereditaria. Es mucho más posible que un cachorro presente displasia si uno de sus progenitores la tenía también. Sí es cierto que se pueden usar arneses para evitar al perro el máximo dolor posible, y es bueno que no carguen con demasiado peso en sus patas traseras para intentar que no empeore. La displasia, en algunos casos, puede acabar degenerando en artrosis en los huesos, causando aún más dolor al perro, e incluso inflamación.

Para evitar que un perro tenga displasia (si es que no la ha presentado desde cachorro), hay que tratar de mantenerlo bien nutrido. No debe presentar sobrepeso, y tampoco malnutrición, porque ambos estados podrían acabar perjudicándole de la misma manera. Lo mejor es procurar los perros mantengan una dieta equilibrada para evitarle este tipo de lesiones.

Dislocación de la cadera, la lesión más común de todas

La dislocación de la cadera es una lesión que se presenta en gran cantidad de perros a lo largo de toda su vida, y es que puede pasar en cualquier momento y por un mal movimiento. También se conoce como luxación, y es una de las lesiones menos preocupantes que podréis encontraros, aunque para vuestro perro sí que será muy molesta y requerirá un amplio tiempo de recuperación.

Hay distintos tipos de luxaciones, y, en según qué ocasiones, puede acabar desembocando en una operación. No obstante, estas son las menos, normalmente, lo más habitual es que requiera de un tiempo de inmovilización, y el hueso acabe sanando por sí mismo. Y es que una luxación consiste básicamente en que la cabeza del fémur del perro se separa de los ligamentos de la pelvis, ya sea por una rotura o por una simple separación.

Si veis que vuestro perro tiene cojera, puede que tenga esta lesión. En ese caso, lo mejor que podéis hacer es llevarlo a un veterinario y que sea este el que, tras las pruebas médicas necesarias, el procedimiento que debe seguir para que vuestro perro se cure. En algunas ocasiones, además de notar la cojera de vuestra mascota, notaréis también una especie de crujido que se escucha cada vez que anda, además de una pata (la afectada) mucho menos flexionada y activa.

Este tipo de lesiones puede pasarle a cualquier perro, independientemente de su raza, su edad o su peso, una mala caída, o un movimiento demasiado brusco en un momento inoportuno, y podrían sufrir una luxación de cadera.

Fracturas en la cadera

Al igual que en el caso de los humanos, la cadera de los perros también puede llegar a fracturarse o romperse. Esto puede pasar porque sufra algún tipo de atropello, una caída muy fuerte, o incluso por una pelea con otro perro que acabe de forma muy violenta. En cualquier caso, es una de las lesiones más dolorosas para los animales.

Una fractura en la cadera es algo que notaréis rápidamente, porque vuestro perro apenas podrá moverse, y se quejará mucho. Lo mejor que podéis hacer es llevarlo de forma inmediata al veterinario, sin esperar ni siquiera cinco minutos, y es que hay fracturas que pueden generar un daño neurológico posterior en el animal si no son tratadas de forma inmediata.

Para que el perro se cure de forma adecuada, seguramente tendrá que mantener un largo tiempo de reposo. Si el veterinario dictamina que la cadera puede recuperarse por sí misma, no será necesaria una cirugía, todo depende del tipo de fractura, exactamente igual que en el caso de los humanos.

Desgarro en el músculo

La cadera no es solo hueso, sino que también está formada, en gran parte, por músculos. Y los músculos de los perros, al igual que los nuestros, también pueden sufrir desgarros. Esta lesión también es bastante común, mucho más de lo que podemos pensar. Lo positivo es que esta no necesita operación por regla general, y se puede curar más rápido que las anteriores.

Notaréis que vuestro perro tiene esta lesión si cojea y, además, la cadera muestra síntomas de hinchazón. En ese caso, significa que vuestra mascota tiene un desgarro en el músculo. Además de, por supuesto, llevarlo al veterinario, lo mejor que puedes hacer es ir alternando entre aplicar compresas frías y aplicar compresas calientes. De esta forma, se irá reduciendo poco a poco el dolor de vuestra mascota, hasta que el desgarro acabe sanando por sí mismo.

Estas son las lesiones más comunes que podréis encontrar en la cadera de un perro pero, como veis, todas pueden curarse fácilmente con el tratamiento adecuado y, sino, al menos tratarse para aliviar al máximo los dolores de nuestros compañeros.

¿Qué es la displasia de cadera en perros?

El nombre de la displasia tiene origen griego y su significado es el de dificultad para formarse, es por ese motivo que la displasia de cadera en los perros consiste en una malformación de la articulación coxofemoral. La cadera o articulación coxofemoral es la articulación que une el fémur (hueso del muslo) con el hueso de la pelvis. La cabeza del fémur tiene forma de bola y se mueve dentro de una cavidad cóncava del hueso pélvico, llamada acetábulo.

Durante el crecimiento de la mascota la cadera no adopta una forma armoniosa y adecuada, por el contrario se desplaza ligera o excesivamente hacia los laterales, impidiendo un movimiento correcto que se agrava con el tiempo. Como resultado de esta malformación el perro sufre dolor e incluso cojera provocándole dificultad para desarrollar sus actividades rutinarias tales como sentarse o subir escaleras.

Aunque son muchos los perros que pueden llevar en sus genes esta enfermedad en muchos casos no llega a desarrollarse.

Señales de que a tu peludo le duelen las articulaciones

Entre los signos que pueden indicarte que tu peludo siente dolor en sus articulaciones podemos señalar:

  • Movimientos poco habituales
  • Inconvenientes para levantarse
  • Cojera
  • Caminar de manera tiesa
  • Articulaciones hinchadas
  • Dificultad para estirarse
  • Lamido de las zonas afectadas
  • Irritabilidad
  • Falta de voluntad para realizar determinadas actividades físicas, como saltar o subir escaleras
  • Negarse a caminar, cuando el dolor es muy intenso

Si detectas que tu peludo presenta alguna de estas señales de dolor articular, llévalo de inmediato al veterinario. Sin duda, nadie mejor que un experto podrá diagnosticar correctamente qué le pasa a tu mascota.

Tratamientos para el dolor articular de tu perro

Lo primero que un profesional idóneo te indicará, es un tratamiento para reducir la inflamación y el dolor que está padeciendo tu amigo de cuatro patas.

Seguramente, le recetará a tu perro algún antiinflamatorio no esteroide. En estos casos, recuerda siempre no automedicar a tu perro, sobre todo con remedios que se utilizan en humanos. El veterinario es el único que puede indicarte el medicamento y la dosis correcta de acuerdo a cómo evalúe la condición física de tu mascota.

También, pueden llegar a prescribirse corticosteroides. De todas maneras, estos medicamentos solo provocarán un alivio temporal a tu can y no pueden administrarse durante un período demasiado largo sin causarle algunos efectos adversos.

Más herramientas para proteger las articulaciones de tu can

Entonces, más allá de los antiinflamatorios, debes tomar otras medidas para aliviar el dolor articular de tu perro. Por ejemplo, proporcionarle una dieta saludable que contenga aminoácidos, vitaminas y minerales, que resultan fundamentales para fortalecer los músculos y los huesos.

Pero si el problema articular de tu amigo ladrador es a causa de que está excedido de peso, también se le deberá indicar una dieta específica.

Otras opciones son suministrarle a tu peludo suplementos nutricionales como el sulfato de condroitina y el sulfato de glucosamina, que pueden contribuir a que se curen las articulaciones de tu mascota.

El ácido graso omega 3, por su parte, tiene propiedades antiinflamatorias. Y el metilsulfonilmetano contribuirá a que las articulaciones recuperen la movilidad perdida.

En el caso de que tu can padezca una artritis degenerativa, se puede imponer una opción quirúrgica ya que, al estar sus articulaciones gravemente dañadas, el tratamiento medicinal no será suficiente.

Otras opciones que ayudan a un perro con dolor articular

Otras estrategias que puedes utilizar para tratar el dolor articular de tu mascota son:

  • Ejercicios para que las articulaciones se vuelvan más resistentes y flexibles y para ayudarlo a perder el exceso de peso
  • Masajes para mejorar la circulación sanguínea y para disminuir la inflamación, sobre todo antes de que vaya a levantarse
  • Proveerle una cama cómoda para aliviar la tensión de las articulaciones
  • Hacerlo nadar, una activ >

Dieta y ejercicio, dos aliados para las articulaciones de tu mascota

Como siempre es mejor prevenir que curar, aunque tu mascota no tenga problemas con sus articulaciones, evítaselas a futuro.

Por eso, una dieta adecuada que no lo haga correr riesgos de sobrepeso y una buena cantidad diaria de ejercicio, para mantener en forma su tono y masa muscular, son fundamentales para alejar a tu perro del dolor articular.

Recuerda que ante cualquier duda, debes recurrir a un veterinario de confianza. Tu peludo te lo agradecerá.

Razas predispuestas a la displasia de cadera

La displasia de cadera puede afectar a todo tipo de perros aunque es más común que se desarrolle en razas de tamaño grande o gigante. Debemos intentar prevenirlo informándonos bien de las necesidades de nuestra mascota en cada etapa de su vida.

Algunas razas de perros propensas a sufrir displasia de cadera son:

Causas y factores de riesgo de la displasia de cadera

La displasia coxofemoral es una enfermedad compleja ya que es causada por múltiples factores, tanto genéticos como ambientales. Aunque es hereditaria, no es congénita, ya que no se presenta desde el nacimiento sino que el perro la desarrolla a medida que crece.

Los factores que influyen en la aparición de displasia de cadera en perros son:

  • Predisposición genética: aunque todavía no se han identificado los genes involucrados en la displasia, existen evidencias fuertes de que se trata de una enfermedad de carácter poligénico. Es decir que es causada por dos o más genes diferentes.
  • Crecimiento rápido y/o obesidad: una alimentación inadecuada puede favorecer el desarrollo de la enfermedad. Brindarle al cachorro mucho alimento de alto contenido calórico puede conducir a un crecimiento rápido que lo predispone a sufrir displasia de cadera. La obesidad en perros también puede favorecer el desarrollo de la enfermedad, ya sea en perros adultos como en cachorros.
  • Ejercicios inapropiados: los perros en crecimiento deben jugar y hacer ejercicio para liberar sus energías, desarrollar su coordinación y socializar. Sin embargo, los ejercicios que impactan las articulaciones pueden causar daños, especialmente en la etapa de crecimiento. Por eso, los saltos son desaconsejables en perros que todavía no han completado su desarrollo. También sucede igual en los perros ancianos que necesitan realizar ejercicio sin resentir sus huesos. Un exceso de actividad puede suponer la aparición de esta enfermedad.

Si bien el crecimiento rápido, la obesidad y los ejercicios inapropiados pueden favorecer el desarrollo de la enfermedad, el factor crítico es el genético.

Debido a esto, la enfermedad es más común en algunas razas de perros entre las que se suelen encontrar razas grandes y gigantes, tales como el san Bernardo, mastín napolitano, pastor alemán, labrador, golden retriever y rottweiler.

No obstante algunas razas de talla media y pequeña también son muy propensas a esta enfermedad. Entre estas razas se encuentran el bulldog inglés (una de las razas más propensas a desarrollar displasia coxofemoral), el pug y los spaniel. En cambio, en los galgos la enfermedad es casi inexistente.

De cualquier manera, hay que tener en cuenta que al ser una enfermedad hereditaria pero influida por el ambiente, la incidencia de la misma puede variar mucho. Por supuesto, la displasia de cadera también se presenta en perros mestizos.

Síntomas de displasia de cadera en perros

Los síntomas de la displasia de cadera suelen ser menos evidentes cuando la enfermedad empieza a desarrollarse y se hacen más intensos y evidentes a medida que el perro envejece y sus caderas se deterioran. Los síntomas son:

  • Inactividad
  • Rechazo a jugar
  • Rechazo a subir escaleras
  • Rechazo a correr y saltar
  • Cojera
  • Dificultad para mover las patas posteriores
  • Movimientos de "salto de conejo"
  • Balanceos
  • Rigidez en la cadera
  • Rigidez en las patas traseras
  • Dolor de cadera
  • Dolor de pelvis
  • Atrofia
  • Chasquidos audibles
  • Dificultad para levantarse
  • aumento de los músculos de los hombros
  • Espalda curva

Estos síntomas pueden ser constantes o intermitentes. Además, suelen empeorar después que el perro juegue o haga ejercicio físico. Si detectas alguno de estos síntomas te recomendamos acudir al veterinario para que le realice unas ecografías y certifique si el perro tiene realmente esta enfermedad.

Sufrir displasia de cadera no significa el fin de las rutinas diarias que realiza tu perro. Es cierto que deberás seguir unas pautas y consejos que pueden cambiar su vida pero lo cierto es que, mediante las medicinas que te recomiende tu veterinario o bien con la homeopatía, tu perro puede mejorar su calidad de vida y seguir disfrutando mucho tiempo contigo.

Diagnóstico de displasia de cadera en perros

Si tu perro presenta algunos de los síntomas descritos podría tener displasia de cadera y debes llevarlo al veterinario para que haga el diagnóstico correspondiente. Durante el diagnóstico, el veterinario palpará y manipulará las caderas y la pelvis, además de solicitar una radiografía de esa zona. Además, puede pedir análisis de sangre y de orina. El resultado de ese diagnóstico indicará si la afección es displasia de cadera u otra enfermedad.

Ten en cuenta que el dolor y la dificultad para moverse dependen más de la inflamación y el daño a la articulación que del grado de displasia en sí mismo. Por eso, algunos perros que en el análisis radiográfico presentan displasias leves pueden sufrir mucho dolor, mientras que otros que presentan displasias severas pueden estar menos adoloridos.

Tratamiento de displasia de cadera en perros

Aunque la displasia de cadera no tiene cura, sí existen tratamientos que permiten aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida del perro enfermo. Estos tratamientos pueden ser médicos (no quirúrgicos) o quirúrgicos. Para decidir qué tratamiento seguir, hay que considerar la edad del perro, su tamaño, estado de salud general y grado de daño en la cadera. Por supuesto, en la toma de decisión también entran en juego la preferencia del médico veterinario y el coste de los tratamientos.

Tratamiento médico para la displasia de cadera en perros

El tratamiento médico se aconseja generalmente para perros con displasias leves y para los que por diferentes motivos no pueden ser operados. Suele requerir la administración de medicamentos antiinflamatorios y analgésicos, administración de condroprotectores (medicamentos que protegen los cartílagos), restricción de ejercicios, control del peso y dieta estricta.

También puede complementarse con fisioterapia, hidroterapia y masajes para aliviar el dolor en la articulación y fortalecer los músculos.

Tratamiento quirúrguico de la displasia de cadera en perros

El tratamiento médico tiene la desventaja de que debe seguirse durante toda la vida del perro y que no elimina la displasia, sino que simplemente demora o detiene su desarrollo. Sin embargo, en muchos casos esto no resulta muy complicado y es suficiente para que el perro goce de una buena calidad de vida.

El tratamiento quirúrgico es recomendado cuando el tratamiento médico no da resultados o cuando el daño a la articulación es muy severo. Una de las ventajas del tratamiento quirúrgico es que una vez superado el cuidado post-operatorio no es necesario mantener un tratamiento estricto durante el resto de la vida del perro. Sin embargo, también hay que tomar en cuenta que la cirugía presenta sus propios riesgos y que algunos perros pueden presentar dolor después de la misma.

El tratamiento curativo por excelencia es la triple osteotomía pélvica que consiste en la remodelación quirúrgica de los huesos proporcionando así una unión artificial mediante una placa que mantenga correctamente los huesos en su lugar sin permitir que el fémur se desplace.

Existen otros casos en los que no se podrá realizar este tipo de trabajo, hablamos de casos incurables. Para ellos contamos con tratamientos paliativos como la Artoplastia por excesión de la cabeza del fémur que consiste en extirpar la cabeza del fémur permitiendo así la formación artificial de una articulación nueva.

Evita el dolor pero reduce el rango del movimientos y puede generar anormalidades al caminar aunque concede al perro una digna calidad de vida. Además, también existe la opción de sustituir la articulación de la cadera por una prótesis artificial.

La displasia de cadera en perros y su pronóstico

Si la displasia de cadera no se trata, el perro sufre una vida de dolor e incapacidad. Para los perros que llegan a grados muy avanzados de displasia de cadera, la vida se convierte en una agonía muy larga.

Sin embargo, el pronóstico médico para los perros que reciben tratamiento a tiempo suele ser muy bueno. Estos perros pueden vivir vidas muy felices y saludables, aunque con algunas restricciones de dieta y ejercicio físico.

Prevención de la displasia de cadera

Puesto que la displasia de cadera es una enfermedad causada por la interacción de los genes y el ambiente, la única forma real de prevenirla y erradicarla es evitando que los perros displásicos se reproduzcan. Esta es la razón de que los pedigríes de perros de determinadas razas indiquen si el perro está libre de la enfermedad o el grado de displasia que tiene.

Por ejemplo, la Federación Cinológica Internacional (FCI) usa la siguiente clasificación basada en letras, de la A a la E:

  • A (Normal) Libre de displasia de cadera.
  • B (Transición) Existen pequeños indicios en la radiografía, pero no son suficientes para confirmar la displasia.
  • C (Leve) Displasia leve de cadera.
  • D (Media) La radiografía muestra displasia media de cadera.
  • E (Grave) El perro presenta displasia severa.

Los perros que tienen displasias con grados C, D y E no debieran emplearse en planteles de cría, ya que es muy probable que transmitan los genes portadores de la enfermedad.

Por otro lado, debemos tener siempre precaución con el ejercicio físico y la obesidad de nuestra mascota. Estos dos factores son claramente influyentes en la aparición de displasia de cadera.

Aunque tu perro sufra displasia de cadera puedes mejorar su calidad de vida considerablemente si le cuidas como merece. De esta forma, y siguiendo unas pautas, tu perro podrá seguir realizando sus actividades rutinarias, eso sí, con más calma que antes.

  1. Una de las propuestas que funcionan mejor es la natación tanto en la playa como en la piscina. De esta forma el perro desarolla los músculos que rodean las articulaciones sin desgastarlos. Un par de veces a la semana será suficiente.
  2. No dejes de sacar a tu perro de paseo porque sufra displasia. Reduce el tiempo de paseo pero aumenta las veces que le sacas, es muy importante que entre todos los paseos juntos sumen al menos 60 minutos de ejercicio.
  3. Si tu perro sufre obes >

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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