Animales

Cómo tratar a un gato estresado

Pin
Send
Share
Send
Send


¿Sabías que el estrés en los gatos es bastante frecuente? Situaciones como una mudanza, la falta de higiene o atención, enfermedades o traumas pueden causar en los gatos un estado de estrés o ansiedad que pone en grave peligro su salud y bienestar mental. Te contamos cómo detectarlo y qué hacer si tu gato vive estresado.

Síntomas del estrés en los gatos

Hay muchas situaciones adversas que pueden hacer que un gato sienta estrés o ansiedad. Sin embargo, la mayoría de ellos lo gestionan bastante bien y apenas les dura unos días o unas horas. Pero ¿qué pasa cuando los gatos son más sensibles y no son capaces de permanecer tranquilos ante los cambios en su entorno? En ese caso puede desarrollar una serie de síntomas que durarán hasta que la situación mejore.

Podemos encontrar síntomas conductuales:

  • Cambia el carácter del gato, se vuelve más arisco, huidizo o incluso se aísla
  • Agresividad
  • Ansiedad generalizada
  • Fobias y miedos que antes no tenía
  • Conductas compulsivas
  • Ingesta de objetos peligrosos por ansiedad, generalmente tela)
  • Marcaje (arañazos) por todas partes
  • Trastornos alimentarios, como anorexia y bulimia
  • Hace sus necesidades fuera de la caja de arena
  • Hiperactividad
  • Maullidos excesivos y lloros

Y también pueden darse síntomas físicos. El gato, fruto de su estado de estrés, desarrolla enfermedades:

  • Asma bronquial
  • Colitis
  • Cistitis
  • Alopecia
  • Hipersensibilidad
  • Infecciones de todo tipo
  • Enfermedades víricas y autoinmunes

Tratamiento del estrés en los gatos

Para poder tratar el estrés en los gatos es fundamental saber detectar qué lo produce. Lo primero será visitar al veterinario para descartar la posibilidad de que su estado no se deba a estrés, sino a una enfermedad. En caso de que así sea, entonces se procederá a determinar cuál es la causa de su estrés, en la medida de lo posible, habrá que eliminar o reducir al máximo ese estímulo que le produce malestar.

Cuida a tu gato. Procúrale un ambiente relajado y momentos de cariño y cuidados: juegos, masajes, caricias… haz que se sienta parte del hogar, eso le reconfortará.

Si el estrés le está provocando hiperactividad, ayúdale a canalizar toda esa energía en cosas positivas: haz que juegue y haga ejercicio. Una rutina diaria de juegos le puede ayudar mucho.

Cuida la alimentación de tu mascota. Procura que sea adecuada a sus necesidades y siempre de alta calidad, el bienestar mental empieza por una buena salud.

Puedes recurrir a tratamientos de feromonas artificiales, las venden en spray o gotas y pueden ayudar a tu gato a sentirse mucho mejor.

Si tu gato no mejora o tienes dudas, consulta a tu veterinario. Podría ser necesario recurrir a un etólogo o a otro tipo de tratamientos calmantes.

Cómo prevenir el estrés en los gatos

En general, cuanto mejores sean las atenciones y cuidados que des a tu gato, más improbable será que tenga estrés. La alimentación y socialización son muy importantes, dedica tiempo a investigar qué es lo que más le conviene a tu gato, a qué le gusta jugar, pasad tiempo juntos… Y enséñale a relacionarse con la gente y otros gatos.

Si tu gato ha llegado a casa hace poco, es normal que el cambio le produzca algo de estrés. La adaptación a un hogar puede llevar algo de tiempo, pero con cariño y paciencia le ayudarás mucho.

Por supuesto, deberás cubrir todas sus necesidades básicas, no sólo su alimentación. Recuerda la importancia de que tenga una cama donde dormir colocada en un lugar adecuado, una caja de arena y juguetes con los que entretenerse. Es muy recomendable que los gatos tengan un rascador, especialmente si son propensos a estresarse. Si no lo tiene, ¡rascará los muebles! No debes pretender que el gato no rasque, forma parte de su naturaleza, lo que debes hacer es educarle y enseñarle a rascar en el rascador.

En definitiva, ofrécele a tu gato un ambiente en el que se sienta querido, cómodo y seguro. Y sé paciente y comprensivo ante el estrés en los gatos.

¿Tu gato está estresado? ¿Qué haces para que se sienta mejor?

¿Qué es el estres felino?

El estres es una sensación de angustia y nerviosismo que se traduce en tensión, tanto física como emocional. Seguro que alguna vez te has sentido estresado, así que ya debes de saber qué se siente. Pues bien, el estres felino es lo mismo, pero aplicado, por supuesto, a la vida y las "ocupaciones" de un gato. Pero, al margen de qué pueda causarlo (algo que veremos a continuación), un gato con estres se encuentra en una situación incómoda y desagradable, y necesita tu ayuda. Y, para ayudar a un gato estresado, necesitas aprender a reconocer los síntomas y las causas de ese estrés.

El gato estresado: Las causas

Seguro que estás acostumbrado a que tu gato te mire fijamente y observe todos tus movimientos. Los gatos son animales bastante controladores, les gusta observar y conocer bien el terreno en el que se mueven y, por ello, son los cambios en su entorno los principales desencadenantes del estrés. Una mudanza, obras en casa o la llegada de un nuevo miembro a la familia (ya sea un bebé o una nueva mascota) pueden hacer que tengamos que enfrentarnos a un gato estresado.

Existen otras causas ambientales que pueden desencadenar estrés, como la celebración de una fiesta en casa o los petardos, las tormentas y otros ruidos de la calle, aunque estas suelen ser causas puntuales. Seguramente ¡en cuanto desaparezcan dejaremos de tener al gato estresado!

El gato estresado: Los síntomas

En general, si detectas un cambio de comportamiento en tu gato, es muy posible que el estres felino sea la causa. Por supuesto, el estres en los gatos no es la única causa que puede haber detrás de un cambio en su comportamiento: la otra causa más común sería que estuviera enfermo. Lo mejor es considerar ambas opciones y acudir al veterinario si el animal no mejora, pero, por el momento, observa si muestra algunos de los comportamientos que te indicaremos a continuación. Así es como saber si tu gato está estresado:

    El marcaje en paredes y muebles: Si tu gato empieza a afilarse las uñas en lugares donde antes no lo hacía y de forma insistente, puede ser un síntoma de estrés.

Orinar y defecar fuera del arenero: sí, es otro síntoma de que tenemos un gato estresado, pero también es posible que tenga algún problema para orinar o defecar.

Se esconde: Además de ser un síntoma de estrés, también significa simplemente que el gato está asustado. Se trata de una reacción clásica cuando se oyen petardos y fuegos artificiales o cuando hay desconocidos en casa. Si se trata de una reacción de gato estresado puntual, lo mejor es dejar que el gato se quede en su escondite hasta que quiera salir por sí mismo.

Está más agresivo: Si de repente se muestra más agresivo y te muerde, puede ser un síntoma de estrés.

  • Síntomas físicos: la inapetencia, la diarrea o incluso los temblores también pueden ser síntomas de estrés, aunque suelen estar más relacionados con la existencia de alguna enfermedad.
  • ¿Y cómo podemos saber si estos síntomas se corresponden con un gato estresado o un gato enfermo? Por desgracia, no podemos preguntárselo a nuestra mascota, pero sí que podemos analizar los acontecimientos más recientes. Si estos síntomas coinciden con algún cambio en el entorno del gato, es probable que se trate de estrés. Por supuesto, si la situación es grave, empeora o no mejora, tendremos que llevarle al veterinario para que analice mejor el cuadro que presenta el animal.

    Cómo ayudar a un gato estresado

    El primer paso para ayudar a un gato estresado es encontrar la causa del estrés. Como ya hemos visto, los cambios en su entorno, como una mudanza o la llegada de otro gato o mascota, son los más frecuentes. Si esta es la causa, tendremos que ayudar al gato a acostumbrarse poco a poco a la nueva situación.

    En el caso de la mudanza, suele ser una cuestión de tiempo, aunque, por supuesto, tendremos que acudir al veterinario si la situación no mejora. Cuando el gato se vaya acostumbrando poco a poco a su nuevo hogar, el nivel de estrés también irá disminuyendo. Para que el gato vuelva a hacer ese espacio suyo, ayudará que coloquemos su arenero y su comida en un lugar fijo, en lugar de ir cambiándoselo de lugar. También ayudará que mantengamos todas las cajas y bolsas de la mudanza en un lugar alejado del gato, para que esté más ajeno a todo el ajetreo típico de un cambio de hogar.

    Si el cambio que está afectando a tu gato es la llegada de otro animal, es importante que no lo forcemos a relacionarse y que note el cambio lo menos posible en la relación que tenemos con él. Esto no solo ayudará a que el gato estresado mejore su situación de ansiedad, sino que también facilitará que se lleve mejor con el recién llegado. En este caso, ¡no es tan distinto de cómo se siente un niño con la llegada de un hermanito! Intenta mimar mucho a tu gato para que no se sienta desplazado o destituido por la nueva mascota.

    Finalmente, a grandes rasgos, es muy importante que conozcamos bien a nuestro gato. Cada animal tiene su propia personalidad y reacciona de forma diferente a los cambios, y algunos gatos se adaptan a las nuevas situaciones más fácilmente que otros. Por ejemplo, si nuestro gato tiende a estresarse, durante nuestras vacaciones tal vez sea mejor que alguien de confianza se traslade a nuestro hogar para cuidarlo en lugar de llevarlo a casa de algún amigo o familiar, puesto que esto implicaría que tuviera que lidiar con dos fuentes de estrés a la vez, un nuevo entorno y unos nuevos humanos. Si tu gato se adapta mejor a los nuevos entornos que a los desconocidos y tu lugar de vacaciones lo permite, tal vez la mejor opción sea llevar a tu gato contigo. Tú conoces a tu mascota mejor que nadie, y es parte de tus responsabilidades velar por su bienestar.

    Otra forma de ayudar a tu gato estresado es prevenir el estrés antes de que sucede. Proporciónale a tu mascota un entorno en el que se sienta cómodo, con lugares altos donde pueda encaramarse (¡Les encanta!) y escondites donde pueda refugiarse si hay una tormenta o quiere alejarse un rato de los niños. Existen esprays y ambientadores con feromonas cuyo olor les ayuda a relajarse, y una buena forma de evitar que el gato se estrese es colocarlos cuando sabes que se va a producir una situación que le va a afectar. Por ejemplo, puedes colocarlo en tu nuevo hogar cuando llevéis al gato durante los primeros días, o si vas a tener invitados y al gato le estresan los desconocidos.

    Si tenemos un gato estresado, es importante que solucionemos el problema, puesto que si empeora, los niveles de estrés pueden acabar afectando seriamente a su salud. Un gato estresado durante mucho tiempo probablemente sufrirá una bajada de defensas, y será más vulnerable a sufrir infecciones y enfermedades. Los trastornos digestivos son particularmente frecuentes entre gatos estresados, así como la apatía y la fatiga.

    Como ves, tener que lidiar con un gato estresado no es nada inusual. Los gatos son animales muy independientes, pero también necesitan nuestro cariño. Respeta el espacio de tu gato, pero asegúrate de prestarle la atención suficiente. Con paciencia, dedicación y mimos, ¡podrá adaptarse a los cambios!

    Pin
    Send
    Share
    Send
    Send